MAPA BCN 1714: Extramuros
Barcelona Cultura
MAPA BCN 1714: Extramuros

Sants

La imposición del nuevo modelo de régimen municipal, derivado del triunfo borbónico de 1714, significó la desvinculación administrativa del área de Sants de la ciudad de Barcelona, con el objetivo de que la capital catalana quedara debilitada. El primer gobierno municipal de Sants se constituyó en 1721. Antes del sitio de 1713-1714, se contaban allí 153 habitantes adultos y 39 casas. A raíz de la devastación provocada por la guerra, en 1715 sólo se registraron 92 personas.

Una de las primeras contiendas del sitio de Barcelona tuvo lugar el 8 de septiembre de 1713 en el convento de capuchinos de Santa Madrona, cuando 3.000 hombres de las tropas borbónicas se lanzaron al asalto del convento fortificado y, tras dos días de constante batalla, consiguieron apoderarse de él. La respuesta de los sitiados fue un persistente bombardeo desde el castillo de Montjuïc, que duró hasta el 16 de septiembre. El convento quedó derruido pero en poder de los sitiadores, que habían avanzado un centenar de metros. Unas semanas más tarde, los austracistas devolvían la moneda, lanzando un ataque contra el reducto borbónico de Can Navarro. En enero de 1714 se produjo una escaramuza más osada si cabe, cuando la compañía de migueletes de Josep Marco i Ferrís, El Penjadet, asaltó el campamento de las tropas castellanas de Can Safont. El ataque provocó la huida de las tropas y la desorganización de sus filas. Un par de días después, el 26 de enero de 1714, el comandante en jefe Antonio de Villarroel ordenaba una ofensiva contra la línea borbónica que rodeaba Barcelona. Posteriormente, los combates en la zona fueron escasos y, tras la capitulación de la ciudad, en el centro del municipio de Sants, que se acababa de constituir, se levantó una horca en la que se colgaba a los sentenciados por tenencia de armas.

Les Corts

El grupo de masías que integraba Les Corts era un territorio libre de cualquier sujeción señorial y con Sant Just Desvern conformaban Les Franqueses del Llobregat. El conjunto era una cuadra civil autónoma, bajo jurisdicción del alcalde local, cargo que después del Decreto de Nueva Planta (1716) pasó a ser nombrado por la Real Audiencia. Les Corts estaba bajo la jurisdicción eclesiástica de la parroquia de Sant Vicenç de Sarrià, donde tenía sus propios representantes. Este régimen local subsistió hasta la Constitución de 1812.

Dos días después de que acabara el sitio borbónico, el 14 de septiembre de 1714, cuatro representantes, dos de la Generalidad y dos del Consejo de Ciento, se desplazaron hasta una de las casas señoriales de Les Corts, la masía de Can Feló, donde se alojaba el duque de Berwick, para firmar las capitulaciones. Sin embargo, el mariscal de Berwick sólo recibió a los representantes del Consejo de Ciento, Josep Antoni de Ribera i Claramunt y Anton Massanés i Reverter, que le solicitaron permiso para enviar a dos comisionados a Madrid y para que los consejeros pudieran atenuar las condiciones de la capitulación. El mariscal respondió que, al cabo de tres días, daría forma al nuevo organismo que regiría la ciudad y, por tanto, el gobierno municipal dejaría de estar en manos del Consejo de Ciento.

Sarrià

Era el pueblo más grande y más antiguo del llano de Barcelona y desde el siglo XIV estaba bajo la protección real, a pesar de que no fue hasta un siglo más tarde que se constituyó un órgano de gobierno municipal. Después del sitio borbónico a Barcelona (1713-1714), la población de Sarrià tenía 674 habitantes y 224 casas, entre las cuales también se contaban las masías de la zona de Les Corts. Después del Decreto de Nueva Planta (1716), Sarrià, Les Corts y Travessera se agruparon en un único y complejo ayuntamiento en el que estaban representadas las tres demarcaciones.

Los pretendientes a la Corona de la monarquía hispánica se hospedaron en la antigua Torre Lledó con seis meses de diferencia: el 15 de octubre de 1705, el archiduque Carlos, y en abril de 1706, Felipe V. El 13 de septiembre de 1705 un numeroso grupo de nobles austracistas (Antoni Meca i de Cardona, Gaspar de Berart i de Cortada, Francesc Amat, Carles de Ribera i Claramunt) se reunió en Sarrià para dar apoyo al archiduque. Pocos días después se constituía la Junta Militar de Barcelona para respaldar las operaciones del sitio austracista a la ciudad.

El primer encuentro oficial entre las instituciones catalanas y el archiduque Carlos se produjo el 19 de octubre de 1705, en el convento de Santa Eulalia de los capuchinos de Sarrià. Asistieron dos representantes del Consejo de Ciento, dos de la Generalidad y el jefe de las tropas austracistas, el príncipe Antonio Florián de Liechtenstein. Allí se plantearon distintas cuestiones de carácter militar y algunas de índole más política, como por ejemplo la llamada a Cortes, las fórmulas protocolarias del besamanos y de la entrada a la ciudad del archiduque, y los términos en los que las instituciones catalanas debían escribir a sus aliados para darles a conocer el juramento de fidelidad al archiduque Carlos.

Durante el primer sitio borbónico, el 6 de abril de 1706, el ejército de Felipe V comandado por el conde de Tessé ocupó el real monasterio de Santa Maria de Pedralbes.

Gràcia

A diferencia de otros pueblos del llano de Barcelona, Gràcia estuvo bajo jurisdicción de la ciudad de Barcelona hasta 1850.

El príncipe Georg von Hessen-Darmstadt, conocido popularmente como Jordi desde su etapa de virrey de Cataluña (1698-1701), fue enterrado en el convento de Santa Maria de Jesús de Gràcia, llamado también de Els Josepets. El príncipe Jordi había sido herido durante el sitio austracista de Barcelona cuando lideraba a sus hombres en el asalto a Montjuïc. Su muerte se produjo unos días después, el 13 de septiembre de 1705, y generó una gran conmoción en la ciudad, ya que la población lo tenía en gran estima.

El fracaso del primer sitio borbónico a Barcelona provocó la retirada precipitada de las tropas filipistas que, en su huida, el 12 de mayo de 1706, abandonaron ciento cuarenta piezas de artillería en el campo de batalla. El sitio causó nueve mil bajas entre los asediadores y también mil quinientos heridos, que fueron abandonados en los conventos de capuchinos de Sarrià y de Gràcia. El convento de los capuchinos de Montcalvari se transformó en un hospital borbónico que albergaba a más de mil heridos. Ocho años después, durante el segundo sitio borbónico, el edificio se convertiría en una de las fortificaciones austracistas extramuros. El duque de Pópoli ordenó sitiarlo el 12 de mayo de 1714. Sus defensores consiguieron repeler las continuas agresiones durante una semana, pero al final huyeron y se refugiaron en el convento franciscano de Santa Maria de Jesús de Gràcia. Desde allí, el 5 de agosto de 1714, se organizó otro ataque contra las baterías situadas en el convento de Montcalvari que tampoco tuvo éxito.

Horta-Guinardó

El reconocimiento de Horta como municipio fue consecuencia de la implementación del régimen municipal castellano en Cataluña, a raíz de la imposición del Decreto de Nueva Planta (1716).

Durante la primavera de 1709, el archiduque Carlos y su esposa, Isabel Cristina, pasaron una larga temporada en el palacio del austracista Ignasi Fontanet, que posteriormente se conocería como Can Fontaner.

En el sitio borbónico de Barcelona (1713-1714), el campamento más cercano a la zona de batalla era el del Mas Guinardó, donde primero se alojaría el duque de Pópoli y, después, el duque de Berwick. El origen del nombre de esta masía deriva de guinarda, palabra con la que se denominaba antiguamente a la zorra. Sin embargo, también hay quien lo atribuye a Miguel de Cervantes, que se alojó allí durante su estancia en Barcelona y aseguraba que la casa estaba bajo el control del bandolero Perot Rocaguinarda.

Seiscientos fusileros y la soldadesca de los regimientos de la Fe y de Sant Jordi, comandados por los coroneles Ermengol Amill y Manuel Moliner —que habían sido abandonados por la oficialidad de la expedición del diputado militar de la Generalitat, Antoni Francesc de Berenguer—, atacaron el cordón borbónico por la zona del Guinardó el 6 de octubre de 1713, y unos trescientos ochenta consiguieron entrar en Barcelona después de que los defensores de la ciudad los cubrieran con fuego de artillería.

En la víspera de la noche de Navidad de 1713, las tropas borbónicas asaltaron una de las posiciones avanzadas que los austracistas tenían en la falda de la montaña de Montjuïc. El capitán Baldrich Grange repelió el ataque y el coronel Ermengol Amill planeó una operación para resarcirse y ordenó el reconocimiento de las posiciones enemigas de la zona del Guinardó, a la espera de poder lanzar una ofensiva inesperada contra los borbónicos por el otro lado de la ciudad. Después de inspeccionar el área, el comandante en jefe Antonio de Villarroel autorizó la operación ideada por los coroneles Amill y Moliner. Se concentraron doscientos cincuenta fusileros en el fuerte de los capuchinos y ambos oficiales comandaron el ataque sorpresa contra el cuartel borbónico establecido en el Mas Guinardó. Mientras Amill dirigía a sus hombres hacia el flanco derecho, Moliner cortaba la retirada por la izquierda, movimiento que suscitó un enorme desconcierto entre las tropas borbónicas, que, despavoridas, huyeron a la desbandada. Los hombres de Amill y Moliner no tuvieron piedad con la soldadesca enemiga y sólo los más jóvenes pudieron salvar sus vidas. Después de una hora de saqueo en el campamento y antes de abandonarlo, lo incendiaron. Horas más tarde volvían a Barcelona. El éxito de la operación fue rotundo: habían desorganizado e infligido un severo golpe a la moral de la tropa, dejando un reguero de sangre y destrucción a su paso, y sólo habían sufrido ocho bajas y once hombres habían resultado heridos.

Sant Andreu de Palomar

Desde le época medieval, Sant Andreu de Palomar era una comunidad rural bajo jurisdicción del Consejo de Ciento de la ciudad de Barcelona. En el censo de 1716, contaba con unos 600 habitantes. Su población se distribuía de manera dispersa por un extenso territorio, repartida entre el núcleo principal —alrededor de la parroquia de Sant Andreu—, uno secundario cercano a la iglesia de Santa Eulàlia de Vilapicina, y numerosas masías diseminadas. Con la organización política local impuesta por el Decreto de Nueva Planta (1716), Sant Andreu obtuvo un ayuntamiento propio, segregado de la administración de Barcelona.

En mayo de 1704, el grueso del ejército austracista desembarcado en la boca del río Besós se alojó en Sant Andreu, y en Santa Eulàlia de Vilapicina se produjeron algunos encontronazos cuando las tropas borbónicas intentaron romper el sitio sobre Barcelona. Sant Andreu proporcionó contingentes importantes a los somatenes del Vallès que atacaron al ejército de Felipe V a su paso por la Torre del Baró; éste luego tomaría represalias contra los vecinos de la población. En agosto de 1705, los prohombres de Sant Andreu juraron lealtad al archiduque Carlos, que acababa de desembarcar, en la masía de Cal Borni. Tras pocos meses la situación se invirtió y Sant Andreu fue ocupado por el ejército borbónico del duque de Noailles que asediaba Barcelona.

El archiduque Carlos pasó revista al Regimiento de la Real Guardia Catalana en territorio de Sant Andreu en mayo de 1709. Las tropas borbónicas iniciaron un nuevo sitio sobre Barcelona en julio de 1713, y ubicaron uno de sus principales centros de operaciones en Sant Andreu, en la Torre dels Pardals, cerca del Guinardó. En este lugar se establecieron cuarteles, una potente batería de artillería y un punto de observación avanzado para el alto mando francés, el duque de Pópoli primero y el duque de Berwick después, ya en la última fase del sitio, en el verano de 1714.

Sant Martí de Provençals

Antes de la Guerra de Sucesión, el municipio tenía un órgano de gobierno local que no gozaba de recursos propios, motivo por el cual debía recurrir a la ayuda económica que le prestaba la parroquia. En el censo de 1717-1718 la población de la localidad era de 177 habitantes, pero a lo largo del siglo XVIII se incrementó de forma exponencial gracias a las posibilidades que ofrecían la agricultura y la incipiente manufactura fabril. Antes de la guerra, el barrio del Clot estaba formado sólo por tres o cuatro casas dispersas.

El 3 de abril de 1714, las tropas castellanas del ejército borbónico establecieron una batería de morteros pesados en el Clot, desde donde empezaron a bombardear la ciudad. Los asediados respondieron al día siguiente, el 4 de abril, con un incesante fuego de artillería que consiguió silenciar los morteros al cabo de seis días. Pocas semanas más tarde, en el campamento del Clot, donde estaba centralizado el mando borbónico, se reunieron Sebastià de Dalmau, emisario de la Junta de Gobierno de Barcelona, y el ministro francés Jean d’Orry para intentar encontrar una salida negociada al sitio. A pesar de que Dalmau era partidario de poner fin a la guerra, la Junta de Gobierno mostraba una actitud más beligerante, motivo que impidió llegar a un acuerdo con Jean d’Orry.